lunes, 21 de mayo de 2012

Principio de Incertidumbre

Las dudas lo acorralaban. Su cabeza funcionaba como un reloj, daba los movimientos justos, en el instante justo, pero su corazón, no. Es por eso que hizo cosas que no quería hacer, o mejor dicho, hizo cosas que quería hacer pero que no debía hacer.
Lo invadían los pensamientos y sus pensamientos caían uno atrás de de otro, como las hojas de los árboles en otoño, para invadir su habitación de dudas. 
Encendió un cigarrillo, intentó poner su mente en blanco, pero le era imposible, las dudas lo abrumaban. Se puso sobre el pijama unos vaqueros y un sobretodo gris, abrió la puerta de su casa, caminó por el largo pasillo de entrada, llegó a la puerta principal de la propiedad horizontal donde tenía su departamento. 
Caminó sin rumbo fijo, quería despejar su mente de esas dudas que lo atormentaban segundo a segundo. Repasaba sus errores y recorría sus recuerdos para encontrar el punto exacto en el espacio temporal en dónde se comenzó a sentir atraido por esa mujer de mirada penetrante y sonrisa contagiosa. No lo recordó, no sabía cuándo había sido, lo único que sabía era que sería muy difíl sacarla de su mente. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario