domingo, 20 de mayo de 2012

El Sol caía frente a sus ojos y la Luna salía a recorer la fría noche, despacio y sin apuro, sabía que era larga.
Las estrellas lo acompañaban y su jadeo comenzaba a tornarse cada instante más intenso, pero no iba a parar hasta alcanzar lo que quería.
Corría, no sabía a dónde pero corría, tenía el horizonte fijo en su mirada, y hacia allí iba, sin balbusear y sin pensar, y no iba a parar hasta alcanzarlo.
Cada segundo que pasaba su respiración se agitaba un poco más, pero no iba a parar hasta alcanzarlo. Le pesaban las piernas su corazón bombeaba tan rápido como las alas de un colibrí, pero no iba a parar hasta alcanzarlo.
Estaba ya cansado, y su cuerpo le pedía parar, pero su mente trataba de callar el dolor y su corazón seguía latiendo, entonces, no iba a parar hasta alcanzarlo.
 No iba a parar hasta alcanzar eso que deseaba, eso que tenía fijo en la mirada y fijo en su pensamiento, sabía que era imposible y que se le dificultaría mucho, pero no iba a rendirse, deseaba llegar más que nada en el mundo y lo iba a lograr.

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